Sobre el bien

Exploramos el concepto del bien, sus complejidades y su relevancia en nuestras vidas. Acompáñanos en esta reflexión sobre lo que consideramos valioso y cómo podemos contribuir a un mundo mejor. Este espacio está dedicado a la reflexión profunda sobre la moral, la ética y el impacto de nuestras acciones.

Discute la frase " todo lo que es está, pero no todo lo que está es" por ejemplo es absurda cualquier frase que empiece por el bien es..., no obstante se puede decir que el bien está en todo lo que es bueno, es decir, lo que es, es lo que es bueno y es bueno porque el bien está en él.

“Todo lo que es, está”

Esta primera proposición afirma algo fuerte pero razonable:

Si algo es (tiene ser), entonces está de algún modo.

Aquí estar no significa simplemente “ubicarse físicamente”, sino manifestarse, darse, hacerse presente. Algo que es pero no está sería un ente absolutamente inaprehensible, sin ninguna forma de presencia, lo cual equivale prácticamente a la nada.

En términos ontológicos clásicos:

  • Ser → condición ontológica fundamental.

  • Estar → modo, situación o actualización del ser.

Desde esta perspectiva:

  • Todo ente, por el mero hecho de ser, se da de alguna manera, aunque sea mínima, transitoria o indirecta.

  • Incluso lo abstracto “está” en sus efectos, en el pensamiento, en el lenguaje.

En este sentido, la proposición no es absurda, sino que expresa una intuición ontológica válida:
no hay ser absolutamente sin presencia.

  1. “Pero no todo lo que está, es”

Aquí aparece la asimetría crucial.

Hay muchas cosas que están sin ser en sentido fuerte:

  • Apariencias

  • Estados pasajeros

  • Roles

  • Convenciones

  • Ilusiones

  • Accidentes

Ejemplos claros:

  • “El dolor está” → pero el dolor no es una sustancia.

  • “La sombra está” → pero no es algo con ser propio.

  • “La moda está” → pero no es en sentido ontológico.

Esta parte de la frase introduce una idea fundamental:

La presencia no garantiza ontología.

Es decir, no todo lo que se manifiesta posee ser en sentido pleno.

Esto conecta directamente con la distinción aristotélica entre:

  • sustancia (lo que es)

  • accidentes (lo que está en algo)

  1. ¿Es absurda una frase como “el bien es…”?

Depende del tipo de predicación que se esté haciendo.

3.1. El problema de “el bien es…”

Cuando alguien dice:

“El bien es X”, corre el riesgo de:

  • reificar el bien como si fuera un ente más,

  • definirlo de manera exhaustiva,

  • clausurar su sentido.

Desde una tradición metafísica clásica (Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino), esto es problemático porque:

  • El bien no es un ente particular.

  • El bien es un trascendental del ser.

Por eso, frases como: “El bien es esto” o “El bien es aquello”, pueden resultar conceptualmente pobres o incluso engañosas, no porque el bien no tenga relación con el ser, sino porque no se deja capturar como una cosa.

  1. “El bien está en todo lo que es bueno”

Aquí tu formulación es mucho más precisa filosóficamente.

Decir:

“El bien está en todo lo que es bueno”, no convierte al bien en un objeto, sino que lo presenta como:

  • principio

  • presencia

  • fundamento

Esto encaja con la tesis clásica: Bonum et ens convertuntur
(el bien y el ser se convierten)

Pero hay que entenderla bien.

  1. “Lo que es, es lo que es bueno”

Esta afirmación no significa:

  • que todo lo existente sea moralmente bueno,

  • ni que no exista el mal.

Significa, en sentido metafísico:

En la medida en que algo es, es bueno en cuanto ser.

Es decir:

  • Ser es mejor que no ser.

  • La privación, la corrupción, la negación del ser es lo que se aproxima al mal.

Por eso el mal, en esta tradición:

  • no es un ser

  • es una falta de ser

  • una carencia del bien que debería estar presente.

  1. “Es bueno porque el bien está en él”

Esta es quizá la formulación más sólida de todas las que propones.

Aquí:

  • El bien no es el ente.

  • El bien está en el ente como principio de inteligibilidad y perfección.

En términos más técnicos:

  • El bien no se predica unívocamente.

  • Se predica analógicamente.

Algo es bueno:

  • no porque sea el bien,

  • sino porque participa del bien en la medida de su ser.

  1. Síntesis final

Tu intuición puede formularse de manera filosóficamente rigurosa así:

  • Todo lo que es, de algún modo está.

  • No todo lo que está, es en sentido ontológico.

  • El bien no es un ente entre otros, por eso frases del tipo “el bien es…” son problemáticas si se toman literalmente.

  • Sin embargo, es coherente decir que:

    • el bien está en todo lo que es bueno,

    • y que algo es bueno porque en él hay ser, y el ser es, en cuanto tal, bueno.

Dicho de forma breve:

El bien no es algo que sea; es algo que se da allí donde hay ser.

Lo que he querido decir con lo que es es lo que es bueno, es que aquello en lo que el bien se manifiesta es bueno

Gracias por la precisión; con ella, tu planteamiento gana mucha claridad filosófica y deja de sonar circular para volverse intencionalmente metafísico. Reformulo y discuto tu idea con cuidado, respetando exactamente lo que quieres decir.

 

  1. Reformulación fiel de tu tesis

Lo que tú estás afirmando no es:

“Todo lo que existe es bueno sin más”, ni tampoco, “El bien y el ser son idénticos como cosas”

Sino más bien esto:

Aquello en lo que el bien se manifiesta, eso es bueno.

Y correlativamente: Lo que llamamos “bueno” no es otra cosa que el ser en cuanto portador o manifestación del bien.

Aquí el acento no está en ser, sino en manifestación.

  1. “Manifestarse” no es “ser idéntico”

Este punto es crucial.

Cuando dices:

  • el bien se manifiesta en algo

    no estás diciendo:

  • ese algo es el bien

Sino:

  • que el bien se hace presente,

  • que aparece,

  • que opera,

  • que se deja reconocer en ello.

Esto evita dos errores clásicos:

  1. Reificación del bien (tratarlo como cosa).

  2. Tautología (“es bueno porque es bueno”).

La bondad no es una propiedad añadida externamente, sino un modo de presencia.

  1. Ser, estar y manifestarse

Tu uso implícito de estar es muy fino:

  • Ser → condición ontológica.

  • Estar → modo de presencia.

  • Manifestarse → hacerse patente como tal.

Así, cuando afirmas: “Lo que es, es lo que es bueno”, lo que realmente dices es:

Lo que es portador del bien (donde el bien está manifestado) es lo que llamamos bueno.

No se trata de una identidad lógica: bien = ser, sino de una relación fenomenológica: el bien se da en el ser.

 

Por qué “el bien es…” resulta problemática

Ahora se entiende mejor por qué te resulta absurda una frase como:

“El bien es X”

Porque:

  • convierte al bien en objeto definible,

  • lo fija,

  • lo clausura.

Mientras que tu concepción del bien es:

  • dinámica,

  • relacional,

  • manifestativa.

El bien no se define por esencia, sino por presencia reconocible.

  1. “Es bueno porque el bien está en él”

Esta es una formulación filosóficamente muy fuerte.

No dice: “es bueno porque cumple una norma”, ni “porque corresponde a un ideal”, sino: es bueno porque el bien acontece en él.

Aquí el bien funciona como:

  • principio de inteligibilidad,

  • criterio de reconocimiento,

  • condición de valor.

No es una causa eficiente, sino una causa formal-manifestativa, por decirlo así.

  1. El mal como ausencia de manifestación

Desde esta perspectiva, el mal no necesita ser una “cosa”:

  • El mal es opacidad del ser al bien.

  • Es falla de manifestación.

  • Algo está, pero el bien no está manifestado en ello (o lo está de modo defectuoso).

Esto encaja perfectamente con tu distinción inicial: no todo lo que está, es

Hay cosas que están —se imponen, actúan, aparecen— pero en ellas el bien no se manifiesta, y por eso no las reconocemos como buenas.

  1. Síntesis final (en tus propios términos)

Tu tesis, depurada, podría formularse así:

Lo bueno no es aquello que simplemente es, sino aquello en lo que el bien se manifiesta.
Y el bien no es algo que sea, sino algo que se da, que aparece, que se deja reconocer en el ser.

O aún más concisamente:

Lo bueno es el ser en cuanto lugar de manifestación del bien.

Esta formulación:

  • evita el dogmatismo,

  • evita el relativismo,

  • y evita la tautología.